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Mucho más que un partido de vóley


Francisco Padilla | 22 de febrero de 2022

Partido de voley

Noto como mi pulso se acelera, mi respiración se entrecorta, me sudan las manos, se me seca la boca y noto que me voy a caer al vacío… En ese momento me incorporo y me doy cuenta que estoy en la cama, que angustia más grande acabo de pasar. ¡¡Era una pesadilla!! ¡¡Menos mal que sólo una pesadilla!!

Son las 07.00 de la mañana del sábado, y cuando digo del sábado y no de un sábado es porque este día era EL SÁBADO. ¿Por qué? Porque te lo juegas todo a una carta, a una moneda, al 50%, al SI o al NO.

Hola soy María, jugadora de voleibol femenino. A las 18.00 horas me juego el ascenso a primera división. Es algo soñado desde niña y por fin estamos ante el último paso para hacerlo real. Tengo 20 años, llevo jugando en el mismo club toda mi vida. He visto mucho vóley profesional por televisión y siempre he soñado con poder jugar ahí. Pues en este caso se me brinda la oportunidad de poder jugar en primera con mi equipo de siempre.

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Compagino mis estudios con largas jornadas de entrenamiento diarios. Mis compañeras no entienden cómo puedo ir aprobando con tanta dedicación al deporte y tan poca dedicación a los estudios. 


Yo no entiendo como no sacan mejores notas si te dedicas 24 horas a estudiar. En fin, los dichosos puntos de vista…
La cuestión es que entreno durante la semana y los fines de semana viajo por toda la geografía española. Es precioso conocer sitios con el prisma que te da el deporte. Normalmente todo lo que rodea una competición como ésta suele ser un ambiente sano.

A veces se hace tedioso estar todo el fin de semana fuera de tu casa, pero todavía recuerdo mi lesión de tobillo que me apartó 2 meses y prefiero estar algo cansada que sin poder jugar.

Volviendo a ese sábado mañanero, me despierto sobresaltada y ya no puedo dormir más. Así que desde temprano me pongo a estudiar para matar el tiempo. Todo mi sábado está enfocado en el partido de la tarde, así que todas las actividades van enfocadas a ir haciendo tiempo.

Tengo las manos frías y sensación de cuerpo cortado. Me toco las piernas para ver que tal tengo los cuádriceps. Llevo toda la semana un poco cargada. Al tocarme me noto como me duelen un poco. Seguramente esta tarde con la adrenalina ni me enteraré de que tengo piernas. 



Mi grupo de Whatsapp ya está comenzando a tener movimiento. Se escuchan los típicos mensajes de comienzo de actividad. Mis compañeras ya están preguntando que cómo estamos, que si estamos nerviosas,… Todas estamos muy nerviosas pero a la misma vez tenemos ganas de que llegue la hora del partido.

Me subo a la terraza a tomar el sol un poco para ver si me relajo y me caliento algo. La sensación de frío interno se me hace incómoda. Me tumbo en mi hamaca entre cojines y me da un rayo de sol mañanero. Son las 10.00 horas y el sol está perfecto. Ni quema ni hace frío. 

Me va dando en la cara y en los brazos. Es una sensación de tranquilidad máxima. Cierro los ojos y me concentro en escuchar el leve movimiento de los árboles. Es una brisa de primavera que trae olor a eucalipto. Embriaga ese olor mentolado. Entran ganas de inspirar profundamente ese aroma de abril.

Mi momento zen me lo interrumpe de nuevo el grupo de whatsapp de los c…, ahora es el entrenador recordándonos la equipación que vamos a utilizar hoy. Jugaremos de azul. Que no nos equivoquemos, … también se nota que está nervioso aunque él intente transmitir tranquilidad. 

Viendo que toda mi calma se va a ver truncada por pensamientos del partido de esta tarde, creo que lo más correcto es reunirme a desayunar con algunas de las personas que van a entender mejor que nadie lo que me pasa por la cabeza. Mis compañeras de equipo. Así que después de hacer un llamamiento a todas quedo finalmente con Marta y Cristina. 

cafeteria amigas voley

Vamos a una cafetería y nos pedimos un desayuno ligero porque hoy hay que almorzar pronto y llegar ligeras al partido. Nos vamos a una cafetería que tiene terraza en el parque. Allí los árboles nos permiten darnos sombra y sol alternativamente. Con el movimiento de las ramas y la suave brisa tenemos dos estaciones en una en la misma mañana. Quizás la primavera sea eso, la alternancia de dos tiempos.

Cristina es más animosa y habla más. Marta y yo estamos más pensativas. Aunque somos buenas oyentes, hacemos escucha activa en situaciones normales. La de hoy no lo es por lo que a veces se producen silencios tensos que nos recuerdan que nos jugamos algo importante.

Como el objetivo de aquel encuentro era el de pasar tiempo. Estuvimos más de hora y media en el desayuno. Es curioso como intentábamos hablar de estudios, viajes, moda,… pero al final de forma orgánica venían situaciones del partido que habíamos entrenado durante la semana

Pagamos la cuenta y nos fuimos a casa. Había que almorzar casi seguido. Sé que vas a pensar que hemos acabado de desayunar e íbamos a comer muy seguido. Cierto es. Tú no sabes la cantidad de energía que se pierde en un partido de estas características. 

Después de almorzar quedamos ya todo el equipo para tomar café y concentrarnos en el prepartido. Fuimos llegando todas las compañeras a una cafetería cercana al pabellón. Allí íbamos todas ya con el mismo chándal. Los dos entrenadores y las 12 jugadoras todas uniformadas. La imagen de equipo es algo muy bonito para los que nos ven desde fuera. Desde dentro da sensación de unidad. Nos vamos a cubrir las espaldas unas a otras por muy dura que se ponga la cosa.

El entrenador nos da las últimas instrucciones y ya nos vamos todas para el pabellón polideportivo. Jugamos en casa el partido de vuelta. Sólo nos vale ganar, de lo contrario nos quedaremos a las puertas. Es duro luchar y trabajar un año entero para tocar con los dedos el éxito y que se te esfume.
 

Eliminamos esa posibilidad del discurso y de nuestra mente. Nos enfocamos en lo que nos pide el entrenador y comenzamos a estar concentradas para el partido.


Nos vamos todas juntas andando para el polideportivo que está a 5 minutos. Entramos al pabellón que todavía está vacío, nos adentramos por el pasillo que lleva a las pistas y pasamos al vestuario. Huele a limpio, recién terminado de hacer. Está algo frío con lo cual ayuda a crear más tensión si cabe. Nos vamos sentando todas en cada uno de los bancos y comenzamos a cambiarnos. 

El clima es de partido importante. Comenzamos a animarnos y a lanzar arengas para que los nervios pasen a adrenalina. Nos saludamos todas y salimos a la cancha de juego para comenzar el calentamiento. 

Nos comunican que el rival ya está en el vestuario. Hay que decir que vienen a este partido con toda su plantilla al completo. Durante toda la temporada no habían podido competir con sus dos mejores jugadoras y hoy si habían venido. 

Desde que incoporaron a estas dos compañeras no habían perdido ningún partido. La sensación que teníamos es que el partido debe ser perfecto si queremos tener opciones de ganarles. Probablemente es el mejor equipo con el que nos hemos enfrentado en toda nuestra vida.

Mientras hacemos los estiramientos aparecen las jugadoras en la cancha. Son altísimas y se les ve muy fuertes. La media del equipo es 10 centímetros más que la nuestra. Es un equipo que está hecho para ascender y se les nota incluso en la actitud. Son jugadoras nada altivas y muy profesionales. Saben lo que tienen que hacer para ganar.

Por momentos pienso que es difícil que un equipo de pueblo con compañeras de la infancia pueda plantar cara a un equipo repleto de fichajes y de jugadoras con tanta calidad.

En otros momentos pienso que al final van a jugar 7 y que están hechas de carne y hueso como nosotras. Son personas con sus miedos, sus nervios, sus inseguridades y sus defectos. 

En principio es sólo un partido de vóley, pero los dos equipos sabemos que no es simplemente eso. Hay mucho en juego, y no me refiero a dinero, hay mucho trabajo detrás de este partido para que no peleemos hasta el final por nuestro sueño.

partido de voley chicas

El calentamiento se va dando con normalidad. En la parte de remates notamos la fuerza con la que impactan el balón. Qué potencia de remate y qué saltos dan las rivales. 

Mientras tanto el público va entrando a las gradas y allí veo de reojo a mis padres, hermana, amigos, … Toda la gente que conozco ha venido a verme. Igual con todas mis compañeras. Sabemos que no podemos fallarle, pero toca cambiar el chip y centrarnos al 100% en el partido.

El árbitro pita el final del calentamiento y nos dirigimos todas las compañeras al banquillo porque en breve comienza el partido. El entrenador nos reúne y nos da unas instrucciones para parar su ataque. De nuevo pita el árbitro y nos vamos para el campo. Va a comenzar el partido.
 

Mi corazón está a 1000 por hora. Me late muchísimo. Hacemos un corro mis 6 compañeras y yo y nos animamos para soltar los nervios. Nos posicionamos en el campo y nos colocamos para recibir porque les toca sacar a ellas.


El primer saque me viene a mí y le doy casi por inercia. Sinceramente tengo tantos automatismos en mi cabeza desde que comencé con este bonito deporte que le he dado sin pensar siquiera. Ha ido perfecta a la colocadora y ella a su misma vez le ha puesto un balón inmejorable a nuestra mejor rematadora que ha metido el balón sin mucha dificultad. Primer punto para nosotras.

Estoy segura que las tres hemos hecho una jugada sin pensarla. La hacemos de memoria. 

Sacamos nosotras y ahora son ellas las que montan jugada y meten el punto. Prevemos que el partido va a estar igualado. Intercambiamos muchos puntos pero ellas se nos han escapado un poco en el marcador. 

El público ruge fuerte y nos anima. Bombos, tambores, sirenas, palmas, gritos,… el campo es un hervidero y es algo precioso. Nos llevan en volandas. 

Aun con el empuje del público y la adrenalina nos ganan el primer set. 

Comenzamos el segundo set y esta vez sacamos nosotras. Mismo comienzo de partido. Ellas ganan el punto, luego nosotros el que ellas sacan y mucha competición.

Partido de voley chicas

En este segundo set corremos la misma suerte y lo perdemos. Nos ponemos 0-2 en el marcador de set. Sabemos que ya no podemos fallar ningún set más. 

Estamos jugando bien, pero si somos sinceras ellas están un poco por encima nuestra. El set que va a dar comienzo es el tercero. Para todo el que sepa un poco de vóley es un set diferente. Aquí el que va ganando suele relajarse un poco y el que va perdiendo hace un último esfuerzo por engancharse al partido.

El público conoce esto y redobla los esfuerzos para que nos vayamos arriba y podamos ganar este tercer set. Efectivamente nosotras jugamos al mismo nivel y ellas no hacen su mejor set. Nos llevamos esta tercera ronda y colocamos el marcador 1-2.
 

Es en este momento donde nos damos cuenta que la fase más importante del partido comienza ahora. Si ellas juegan a su mejor nivel vamos a tener muy complicada la victoria. 


Comenzamos el cuarto set y entonces me doy cuenta que hay dos compañeras que han subido el nivel. No las había visto competir así en la vida. Otras dos compañeras las acompañamos y damos también nuestro mejor nivel de la temporada. Las otras tres siguen al mismo ritmo que en los tres primeros sets (que ya era un ritmo bueno).

Le jugamos de tú a tú durante todo el cuarto set. Ellas efectivamente dan su mejor nivel pero ocurre algo que no se había dando en todo el partido. En el intercambio de puntos vamos nosotras por arriba. Le estamos ganando jugándoles a nuestro mejor nivel y ellas al suyo.

Ganamos el 4º set y nos ponemos 2-2. Tensión máxima para el 5º set. Éste último no es a 25 como los 4 anteriores, es a 15 por lo que ya no es que nos juguemos la temporada a un partido, nos la jugamos a 15 puntos.

En el público hay algo diferente, acaban de notar que si damos este último nivel podemos llevarnos el partido independientemente de lo que hagan nuestras rivales.

Comienza el quinto set y vamos dando nuestro mejor nivel. Ellas a su vez han subido el ritmo y están dando un vóley todavía mejor. Se ponen arriba en el marcador y vamos compitiendo de tú a tú. Intercambiamos puntos hasta llegar al marcador 11-7 a favor de ellas. Nosotras tenemos que meter 8 puntos y ellas 4 para ganar el partido. En el tiempo muerto hablamos todas y el entrenador nos comenta que si seguimos dando el mismo nivel ganaremos. 
 

No nos lo podemos explicar, ¿por qué vamos a ganar si ellas están a un nivel un poco por encima? Porque el final de partido es diferente al desarrollo del mismo. Ahí es la mentalidad la que juega. 


Entramos al campo y cada vez que ellas metían un punto nosotras metíamos 2 ó 3 puntos. El partido se pone 14-13 para ellas. Tienen un punto de partido para ganarse el ascenso. En ese momento nos disponemos a recibir. Creedme si os digo que no oía al público. No oía nada. Era aquel balón y nosotras. 

Recibimos, montamos jugada y empatamos el partido. 14-14. Hay que ganar por diferencia de dos. Sacamos nosotras y ellas tenían la ventaja de ponerse otra vez en ventaja porque podían montar jugada. Miro a mi compañera y está blanca como la pared. Sabía que no podía fallar el saque y a la misma vez tenía que complicarla la vida a las receptoras.
 

Se juega un saque al fondo tenso y flotante. No montan buena jugada y les ganamos el punto. Por primera vez en mi vida tengo un punto de set, partido y ascenso en nuestra mano. 


De nuevo la compañera nuestra va al saque, esta vez si cabe más nerviosa que antes. Vuelve a hacer el mismo saque (durante la temporada no había metido dos saques seguidos tomando tanto riesgo), pero le entra. Ellas construyen esta vez una buena jugada y le pegan muy fuerte en el remate. Entonces una compañera se mete debajo del balón como si la vida le fuera en ello. Levanta aquel testarazo descomunal y nos permite montar jugada.

Sabemos que tenemos la oportunidad de nuestras vidas por delante. La colocadora hace amago de colocar atrás y coloca hacia delante. El balón le llega a una compañera que no había hecho un partido especialmente bueno, pero sabe que es su oportunidad.

Continua el partido de voley

Entonces veo a esa compañera entrar hacia el remate con una furia fuera de lo normal, ve el balón y le pega con toda el alma. Todas en aquel momento rematamos aquella bola. El balón pegó en el bloqueo pero lejos de parar el remate la bola salió para fuera. Fue punto para nosotras. Aquel remate no fue el mejor del mundo pero fue punto porque llevaba alma. No era un simple remate, era un ascenso en forma de balón.
 

Imaginaos a todo el público y a todas nosotras como celebramos aquello. Lloramos, nos reímos, nos abrazamos, dimos saltos,… hacíamos todas las cosas que puede hacer un bebé en un rato, pero en edad adulta. 


Todos los familiares y amigos bajaron a la pista a felicitarnos. Manteamos entre todos al entrenador, nos abrazamos todos, … no era un partido ganado, no era solamente eso. Era el fruto a un esfuerzo de todo un año. Un premio a la constancia, a la capacidad de superación, al compañerismo, al trabajo en equipo, a la confianza en las compañeras y en sí misma. Era mucho más que un partido de vóley y así lo celebramos. 

Este año estamos cumpliendo nuestro sueño por las canchas de toda España. Hemos puesto el vóley de nuestro pueblo donde se merece. Hemos jugado partidos espectaculares donde antes sólo podíamos estar por televisión.

Mis compañeras y yo nos quedaremos con este recuerdo siempre. Nos acompañará toda la vida. Hicimos posible algo que parecía imposible. 

En este día aprendimos muchas cosas, os dejo algunas lecciones que sacamos en claro.

-    El equipo con el que jugamos ese ascenso eran nuestras rivales no nuestras enemigas. La competencia realmente es buena y nunca es enemiga. Por cierto nuestras rivales eran formidables jugadoras.

-   Hay un refrán que dice que la necesidad tiene un pincho. Efectivamente cuanto más complicado y cuando dar nuestro mejor nivel es la única forma de ganar, sólo ahí es cuando lo damos. Créate necesidades para dar tu mejor versión.

-    No escuchar a una grada con centenares de personas gritando significa que tu concentración es máxima. El enfoque en tu tarea debe ser máximo. Tiene que ser tan preciso como un rayo láser.

-    Nunca te compares con otras empresas, personas, equipos, … Fíjate en tu capacidad, confía en ella, trabájala y mejórate a ti mismo/a. Ser tu mejor versión es una obligación. Sin comparaciones.
 

Sinceramente para nosotras fue un sueño, hecho realidad, pero un sueño. ¿Tú has cumplido algún sueño? ¡Cuéntanos!

 
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